Por cada esfuerzo disciplinado, se obtienen recompensas múltiples. Esta es una de las grandes verdades de la vida. De hecho, es una extensión de la ley bíblica que nos dice que si sembramos bien, cosecharemos bien.
Esto es una cualidad especial de la Ley de la Siembra y la Cosecha. No solamente sugiere que cosecharemos lo que sembramos, también sugiere que cosecharemos mucho más de lo que sembramos. La vida esta llena de leyes que gobiernan y explican los comportamientos humanos, pero ésta es probablemente la ley principal que necesitamos entender:
"Por cada esfuerzo disciplinado, obtenemos múltiples recompensas."
!Que concepto! Si usted provee un servicio único, su recompensa se multiplicará. Si usted entrega más de lo que espera recibir, su recompensa será mayor a lo esperado. Pero recuerde: la palabra clave aquí, como bien usted podrá imaginar, es disciplina.
Todo lo valioso requiere cuidado, atención, y disciplina. Nuestros pensamientos requieren de disciplina. Debemos consistentemente determinar nuestros límites internos y nuestros códigos de conducta, de otro modo nuestros pensamientos se vuelven confuso. Si nuestras ideas se vuelven confusas, nos perdemos irremediablemente en el laberinto de la vida. Los pensamientos confusos producen resultados confusos.
Recuerde la ley: "Para cada esfuerzo disciplinado, existen recompensas múltiples." Aprenda la disciplina de enviar un mensaje a un amigo. Aprenda la disciplina de pagar las cuentas a tiempo, de llegar a las citas a tiempo, de usar su tiempo en forma más eficaz. Aprenda la disciplina de prestar atención a las cosas, de pagar sus impuestos, de ahorrar.
Aprenda la disciplina de reunirse regularmente con sus asociados, o con su pareja, o con su hijo, o con su padre. Aprenda la disciplina de aprender todo lo que pueda aprender, de enseñar todo lo que pueda enseñar, de leer todo lo que pueda leer.
Para cada disciplina, múltiples recompensas. Por cada libro, nuevos conocimientos. Por cada logro, nuevas ambiciones. Por cada contratiempo, nuevos entendimientos. Por cada fracaso, nuevas determinaciones. La vida es así. Hasta las malas experiencias de vida proveen su propia y especial contribución. Una palabra de aviso para los que descuidan la necesidad de atender las disciplinas de la vida. Cada cosa tiene su precio. Cada cosa afecta a las demás cosas. Descuide la disciplina y habrá un precio que tendra que pagar.
No todo se puede dar por hecho para siempre. Esto es lo que Jim Rohn llama la Ley de la Familiaridad. Sin la disciplina de prestar artención constante y diaria a las cosas, tendemos a dar las cosas por hechas. Sea serio. La vida no es una sesión de práctica. Si usted se siente inclinado a tirar la ropa sobre la silla en vez de colgarla en el armario, tenga cuidado.
Podría sugerir una falta de disciplina. Y recuerde, la falta de disciplina en las áreas pequeñas de la vida le puede costar mucho en las áreas más importantes de la vida.
Usted no puede dejar en orden su empresa hasta que aprenda la disciplina de ordenar su propio garaje. No puede ser impaciente con sus hijos y paciente con sus distribuidores o empleados. No puede inspirar a otros a vender más si esto es in-consistente con su propia conducta.
Piense acerca de su vida en este momento. Qué áreas necesitan atención ahora mismo?
La forma más Valiosa de disciplina es la que se impone uno mismo.

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